Cómo quitar un piercing de nariz sin dolor: guía paso a paso

Los piercings de nariz son una forma de estilo y de expresión personal que comparten muchas culturas. Cuando llega el momento de retirarlos, es normal sentir dudas, sobre todo si nunca lo has hecho. Ya sea para cambiar de joya o para descansar un tiempo, saber cómo quitarla de forma segura marca la diferencia.

En esta guía encontrarás los estilos más comunes, instrucciones claras para retirar cada tipo sin molestias y consejos de limpieza y cuidado. Así protegerás la salud del piercing y alargarás la vida útil de tus joyas.

También incluimos trucos prácticos que usan los perforadores y advertencias sobre errores frecuentes. La idea es que el proceso sea simple, higiénico y sin sobresaltos, incluso si es tu primera vez.

Extracción de piercing nasal

Diferentes tipos de piercings de nariz

No todas las joyas nasales se retiran igual. Cada mecanismo de cierre exige un gesto distinto. Identificar lo que llevas es el primer paso para evitar tirones y rojeces.

  • Stud nasales (nose bones). Son muy populares. Llevan una varilla recta con adorno visible y, en el interior, una bolita o disco que evita que se salga. Son sencillos, discretos y fáciles de llevar a diario.

  • Aros nasales (nose hoops). Rodean el orificio y dan un acabado continuo. Pueden ser lisos o decorados con cuentas o gemas. Los cierres varían: aro continuo que se abre torsionándolo, aro con bolita sujeta por tensión o aro segmentado con clic.

  • Tornillos nasales (en espiral). Tienen una varilla curvada o en espiral que “ancla” la joya. Resultan estables y cómodos, pero requieren un movimiento controlado para retirarlos sin irritar.

Antes de empezar: preparación y seguridad

Lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Sécalas con una toalla limpia o papel. La limpieza previa reduce el riesgo de irritación y de infección.

Trabaja con buena luz y frente a un espejo. Si puedes, usa un espejo de aumento. Mantén cerca suero salino, gasas, bastoncillos, pañuelos y un recipiente limpio por si necesitas dejar la joya.

Limpia suavemente la zona. Usa solución salina estéril al 0,9% de farmacia o una casera bien preparada. Evita alcohol o agua oxigenada en la piel, porque resecan e irritan.

Si el piercing es reciente o está sensible, aplica una compresa tibia durante 3 a 5 minutos. El calor ayuda a ablandar secreciones y facilita el deslizamiento de la joya.

Evita cremas grasas o aceites perfumados. Si necesitas un poco de deslizamiento, una gota de suero salino suele bastar. Las sustancias oleosas pueden atrapar suciedad.

Si notas dolor punzante, inflamación intensa, secreción amarilla verdosa o fiebre, no lo fuerces. En esos casos, lo más sensato es acudir a un perforador profesional.

Cómo quitar un stud nasal

Los studs pueden llevar una bolita roscada o una espiga de presión con base plana. Cada sistema se libera de forma distinta. Tómate tu tiempo: la calma evita tirones.

Cómo quitar un stud con bolita roscada

Este sistema enrosca el frontal en la varilla. Conviene estabilizar la parte interior para que no gire la pieza completa.

Stud nasal

  1. Lávate las manos y limpia la zona con suero salino. Sécala con una gasa para no resbalar.

  2. Estabiliza el extremo interior con un dedo limpio. Presiona con suavidad la bolita o el disco del interior para inmovilizar la varilla.

  3. Desenrosca el frontal girándolo en sentido antihorario. Hazlo con calma y sin apretar. Si resbala, ponte guantes de nitrilo para ganar agarre.

  4. Si está duro, aplica una compresa tibia un minuto y vuelve a intentarlo. Evita herramientas metálicas que puedan arañar la joya o la piel.

  5. Una vez suelto el frontal, tira de la varilla con suavidad. Hazlo siguiendo el trayecto del orificio, sin cambiar bruscamente el ángulo.

  6. Limpia la joya y el orificio con suero salino. Observa si hay rojeces o molestias y deja airear la zona.

Cómo quitar un stud con base plana de presión

La espiga encaja a presión en una base plana interior. Hay que liberar ese ajuste sin dar tirones. El hilo dental ayuda a controlar la fuerza.

Extracción de joya con base plana de presión

  1. Higiene primero: manos limpias y piel con suero salino. Ten gasas a mano.

  2. Prepara un lazo con hilo dental sin sabor ni cera. Así no dejas residuos ni deslizas en exceso.

  3. Pasa el lazo por el extremo de la espiga dentro de la fosa nasal. Ajusta el lazo para que sujete el “pin” con firmeza.

  4. Sujeta el frontal con la otra mano y tira del hilo con suavidad. El movimiento coordinado libera la espiga de la base poco a poco.

  5. Si no cede, gira muy levemente el frontal mientras tiras del hilo. Evita movimientos bruscos o torsiones amplias.

  6. Al salir, limpia la joya con agua tibia y jabón neutro. Aplica suero salino en la piel y seca sin frotar.

  7. Si te incomoda el uso del hilo, prueba a empujar desde dentro la base plana con el dedo limpio mientras traccionas del frontal.

Cómo quitar un aro nasal

El método depende del tipo de cierre. Forzar el aro puede deformarlo o irritar el orificio. Identifica primero la unión o punto de apertura.

Aro nasal

  1. Limpia manos y zona con suero salino. Trabaja con luz y espejo de aumento si lo tienes.

  2. Localiza la unión. En un aro continuo verás una mínima separación. En uno con bolita, la esfera encaja por tensión. En uno segmentado, hay un tramo desmontable o clic.

  3. Aro continuo: abre con un movimiento de torsión, llevando una punta hacia ti y la otra en sentido contrario. No abras el aro como si fuera una “C”.

  4. Aro con bolita: presiona con suavidad para liberar la bolita del hueco entre las puntas. Si está muy firme, una compresa tibia ayuda.

  5. Aro segmentado o “clicker”: ubica la bisagra y el cierre. Abre el clic con la uña, sin hacer palanca con objetos duros.

  6. Cuando esté abierto, gira el aro con calma para acompañar el trayecto del orificio. Evita tirar recto; es mejor “enroscarlo” siguiendo su curva.

  7. Limpia el aro con agua tibia y jabón neutro. Seca con un paño suave y revisa que no haya deformaciones.

Cómo quitar un tornillo nasal (en espiral)

Los tornillos requieren paciencia. La clave es seguir la curva sin prisa para no irritar. Un poco de suero puede facilitar el deslizamiento.

Tornillo nasal en espiral

  1. Lava tus manos y limpia la zona con suero salino. Seca con una gasa.

  2. Localiza el extremo interior del tornillo. Identifica la dirección de la curva para guiar la salida.

  3. Empieza a girar el frontal en sentido que desenrolle la espiral. Por lo general, es antihorario, a la vez que haces una tracción muy suave.

  4. Sigue la curva del tornillo, acompañando el gesto con respiraciones lentas. Si notas resistencia, detente y ajusta el ángulo.

  5. Si está “pegado”, usa una compresa tibia dos minutos y prueba de nuevo. No fuerces ni dobles la pieza.

  6. Una vez fuera, limpia la joya con agua tibia y jabón neutro. Aplica suero en la piel y deja que seque al aire.

Si la joya no sale: qué hacer y qué evitar

Respira hondo y no fuerces. Forzar casi siempre empeora la irritación y puede provocar microdesgarros. Descansa unos minutos y vuelve a intentarlo con calma.

Aplica calor local suave. Una compresa tibia ablanda secreciones y favorece la salida. Evita el agua demasiado caliente, que puede inflamar.

Usa suero salino como ayuda. Una o dos gotas bastan para lubricar sin dejar residuos. No uses aceites perfumados ni cremas densas.

No utilices herramientas improvisadas. Pinzas, alicates o uñas largas pueden dañar la piel o deformar la joya. Si necesitas ayuda, pide a un profesional.

Si percibes dolor agudo, sangrado persistente, mal olor o secreción espesa, para. En esas condiciones es más seguro acudir a un estudio de piercing.

Si la rosca está atascada, no fuerces con alicates. La combinación de compresa tibia, guantes para el agarre y paciencia suele funcionar. Si no, busca asistencia profesional.

Limpieza y cuidado de tus piercings de nariz

La higiene constante es la mejor prevención. Con unos hábitos simples evitarás irritaciones y mantendrás el brillo y el buen estado de la joya.

Limpieza suave diaria

Usa solución salina estéril al 0,9% o prepara una casera con 1/4 de cucharadita de sal marina no yodada en 1 taza de agua destilada tibia. Mézclala en un recipiente limpio.

Aplica la solución con una gasa o bastoncillo limpios. Limpia el contorno por dentro y por fuera, sin frotar. Deja que se seque al aire.

Evita el alcohol y el peróxido de hidrógeno en la piel. Pueden resecar, retrasar la cicatrización e irritar. El suero salino es suficiente para el mantenimiento diario.

Reduce el contacto con maquillaje, filtros solares densos o cremas en el área inmediata. Si los usas, limpia después con suero para retirar residuos.

Limpieza tras la retirada

  1. Deja la joya en remojo en agua tibia con una gota de jabón neutro durante unos minutos. Ayuda a desprender sebo y restos.

  2. Cepilla con suavidad con un cepillo de cerdas muy blandas. Presta atención a roscas y recovecos, sin presionar las piedras.

  3. Aclara con agua tibia y seca con un paño suave que no suelte pelusa. Evita papeles ásperos que puedan rayar.

  4. Para metales con mucho brillo, puedes usar una gamuza para joyería. No uses limpiadores abrasivos ni blanqueadores.

  5. Antes de reinsertar, asegúrate de que la pieza está completamente seca. La humedad atrapada favorece la suciedad.

Almacenamiento

Guarda las joyas en un estuche limpio y seco, idealmente con compartimentos. Así evitas golpes y roces que rayen las superficies.

Coloca cada pieza en una bolsita individual de tela suave. Si llevan piedras, protégelas para que no choquen entre sí.

Evita baños y ambientes húmedos para el almacenamiento. La humedad continuada puede opacar metales o favorecer el óxido en piezas de baja calidad.

Materiales y reacciones: cómo elegir y prevenir

Los materiales hipoalergénicos reducen riesgos. El titanio implant grade, el niobio y el acero quirúrgico de calidad son apuestas seguras para pieles sensibles.

El oro de 14 quilates o superior también funciona bien si está libre de níquel. Evita chapados baratos o bisutería para el uso diario en piercings activos.

Si notas picor, enrojecimiento continuo o descamación tras cambiar de joya, podría ser una reacción. Vuelve a un material seguro y observa si mejora.

Ante dudas, consulta en un estudio de piercing con experiencia. Pueden ayudarte a identificar materiales y calidades y a ajustar el tamaño adecuado.

Volver a colocar la joya: consejos rápidos

Asegúrate de que la zona está tranquila, sin dolor ni inflamación. Reinsertar sobre piel irritada perpetúa el malestar.

Limpia tus manos, la joya y el área con suero salino. Trabaja con buena luz y sin prisas. Respira hondo si sientes tensión.

Guía la joya siguiendo el ángulo natural del canal. No cambies bruscamente la dirección. Si encuentras resistencia, detente, respira y vuelve a intentarlo.

No fuerces. Si el canal parece cerrado o no encuentras la salida, pide ayuda a un profesional. Abrir camino a la fuerza solo ocasiona más daño.

Si el piercing es nuevo, recuerda que puede cerrarse rápido. Organiza el cambio cuando tengas tiempo, luz y calma para hacerlo con seguridad.

Hábitos que ayudan a la cicatrización

Evita jugar con la joya. Girarla o moverla por costumbre irrita y retrasa la curación. Toca solo cuando vayas a limpiar o cambiar.

Duerme, si puedes, del lado contrario. La presión continuada en la noche puede inflamar y provocar molestias diarias.

Cubre la zona ante polvo o agentes irritantes. Si practicas deporte o usas casco, revisa que no haya fricción continua sobre el piercing.

Minimiza la exposición a piscinas y jacuzzis mientras cicatriza. El cloro y los microorganismos pueden irritar o infectar. Si te bañas, limpia después con suero.

Mantén una rutina de limpieza constante. Mejor poco y bien, que mucho y agresivo. La constancia se nota en cómo responde la piel.

Errores comunes y cómo evitarlos

Limpiar en exceso con productos agresivos. El alcohol “quema” la piel y empeora la irritación. El suero salino es suficiente para el día a día.

Forzar cierres o usar herramientas. Las joyas nasales son pequeñas; una herramienta dura puede deformarlas o pellizcar la piel.

Cambiar demasiado pronto. La paciencia es clave. Espera a que el piercing esté bien cicatrizado antes de experimentar con otras piezas.

Ignorar señales de alarma. Dolor intenso, calor, secreción espesa o mal olor merecen atención profesional. No te la juegues.

Guardar la joya húmeda o sucia. La humedad atrapada facilita malos olores y decoloraciones. Seca siempre antes de guardar.

Cuándo acudir a un profesional

Si el piercing es reciente y tienes dudas sobre el cierre, pide ayuda. Un cambio tranquilo guiado por un experto vale más que un tirón a destiempo.

Cuando hay dolor agudo, inflamación marcada, sangrado persistente o secreción con mal olor, no lo manipules. Busca atención cuanto antes.

Si una rosca está “soldada” por acumulación o corrosión, en el estudio disponen de herramientas y técnica para liberarla sin dañar.

Si el aro se deformó o el tornillo no sigue la curva, no intentes enderezarlo en casa. Podrías romperlo o lastimarte.

Si necesitas cambiar de tamaño o material, un profesional medirá bien tu anatomía y te recomendará opciones seguras y cómodas.

Preguntas frecuentes

¿Duele quitarse un piercing de nariz?

Puede generar una ligera molestia, pero no debería doler. Depende del tipo de joya y del tiempo que lleves con el piercing. Los más recientes son más sensibles. Una compresa tibia y unas gotas de suero facilitan el proceso. Si aparece dolor notable o punzante, para y consulta con un perforador. Forzar rara vez es buena idea y suele acabar en irritación.

¿Puedo volver a ponerme el piercing después de quitármelo?

Sí, siempre que el canal siga abierto y el piercing esté cicatrizado. Limpia bien la joya con agua tibia y jabón neutro, y la piel con suero salino antes de reinsertar. Si el piercing es reciente, puede cerrarse con rapidez. En piercings antiguos, el canal suele mantenerse, pero la higiene manda. Si no localizas la salida, no insistas: acude a un profesional.

¿Qué no se debe hacer con un piercing de nariz?

Evita tocarlo con manos sucias o girarlo por costumbre. No limpies con alcohol ni agua oxigenada: resecan e irritan. Espera a que cicatrice, por lo general entre 2 y 4 meses, antes de cambiar la joya. No lo fuerces al retirarlo ni uses herramientas duras. Si no sabes cómo proceder o algo no encaja, es mejor pedir ayuda profesional.

Conclusión

Quitar un piercing de nariz sin dolor es cuestión de preparación, calma y técnica. Identifica el tipo de joya, trabaja con higiene y luz adecuadas y respeta el ángulo natural del canal. El suero salino, el calor suave y la paciencia son tus mejores aliados.

Tras la retirada, limpia la pieza y cuida la piel con sencillez. Evita productos agresivos y movimientos innecesarios. Si algo no va bien, para y consulta. Un profesional cualificado resolverá en minutos lo que en casa puede complicarse.

Con estos pasos y consejos, cambiar o retirar tu joya será un trámite cómodo. Tu piercing y tu piel te lo agradecerán, y podrás disfrutar de tus piezas con total tranquilidad.