¿Cómo quitarse los pendientes con cierre de seguridad?

¿Te cuesta quitarte los pendientes, especialmente los que llevan cierres de seguridad? No eres la única persona. Puede resultar engorroso, sobre todo si estás empezando a usar joyas o si cambias de pendientes a menudo.

No te preocupes: aquí encontrarás una guía clara y práctica. Te explicamos los tipos de cierres más comunes, cómo retirarlos paso a paso y cómo cuidar tus orejas después. ¿Lista o listo? Vamos con ello.

Quitarse los pendientes

Tipos de cierres para pendientes

Conocer los distintos cierres te ayudará a manipularlos con seguridad. Así evitarás tirones innecesarios, molestias y pérdidas. A continuación, repasamos los más frecuentes y sus particularidades.

1. Cierres de poste

Cierres de poste

Los pendientes de poste se fijan con un perno recto que atraviesa el lóbulo. Dentro de esta familia están las tuercas de presión, las tuercas roscadas y los cierres con bloqueo. Son muy comunes en pendientes de botón o “studs”.

Las tuercas de presión son las más sencillas: se empujan hasta que quedan firmes. Las roscadas se enroscan en el poste y ofrecen más seguridad. Los cierres con bloqueo incorporan un mecanismo que “hace clic” y evita que la tuerca se suelte.

Muchos “safety backs” o tuercas de seguridad entran en esta categoría. Suelen ser más anchas o incluir una pieza adicional de silicona o metal que bloquea la tuerca. Este diseño da estabilidad y reparte el peso, útil en lóbulos delicados o pendientes pesados.

2. Cierres con bisagra

Cierres con bisagra

El cierre con bisagra combina un pasador articulado con una muesca de encaje. Es típico en aros y huggies. Al cerrar, escucharás un “clic” que indica que el pendiente ha quedado asegurado.

Su gran ventaja es la comodidad: se abren y cierran con una mano y no requieren tuerca aparte. Son ideales para uso diario y para quien busca un sistema fiable y rápido.

3. Cierres de gancho pastor

Cierres de gancho pastor

El gancho pastor es un alambre largo y curvado que se desliza por la perforación. No lleva mecanismo de bloqueo. Por eso resulta muy cómodo y rápido de poner y quitar.

Suele usarse en pendientes colgantes de estilo informal. Como no bloquea, conviene tener cuidado al cambiar de ropa o al usar bufandas, y retirar los pendientes antes de dormir.

4. Cierres de palanca

Cierres de palanca

El cierre de palanca forma un aro completo al cerrarse. El alambre pasa por el lóbulo y una pieza abatible lo bloquea. Es cómodo, seguro y muy común en pendientes colgantes.

Ofrece buena sujeción para actividades cotidianas. Además, la palanca protege la perforación de enganches accidentales con el cabello o la ropa.

5. Cierres de clip

Cierres de clip

Los pendientes de clip se sujetan al lóbulo sin necesidad de perforación. Funcionan con una pinza que presiona de forma uniforme.

Son una alternativa para quienes no quieren o no pueden llevar piercings. También sirven como opción temporal, por ejemplo, para una ocasión especial.

Guía paso a paso para quitarse los pendientes

Quitar los pendientes es sencillo si sigues un orden y no fuerzas el mecanismo. Empieza por la higiene, continúa con la estabilización del pendiente y finaliza con un movimiento suave y controlado.

Antes de cualquier manipulación, lávate las manos con agua tibia y jabón. Sécate bien. Trabajar con las manos limpias reduce el riesgo de irritación o infección.

Si tu pelo es largo, recógelo para evitar enganches. Sitúate frente a un espejo con buena luz. Tener un espejo de aumento puede ayudarte con cierres muy pequeños.

Si notas que el pendiente no se mueve, no tires. Aplica primero un poco de suero fisiológico o solución salina alrededor del orificio, espera unos minutos y vuelve a intentarlo con suavidad.

Cierres de poste (pendientes de botón)

Este es el sistema más habitual. Las técnicas cambian ligeramente según el tipo de tuerca. A continuación, los pasos básicos y sus variantes más comunes.

Pasos generales

Sujeta el frontal del pendiente con una mano para que no gire. Con la otra, manipula la tuerca con movimientos cortos y controlados. Evita presionar el lóbulo contra el poste.

Si hay crema cicatrizante, limpia el exceso antes con una gasa. Así tendrás mejor agarre y no resbalarás.

Tuerca de presión (push back)

Con el frontal bien sujeto, tira de la tuerca en línea recta, alejándola del lóbulo. Si está muy ajustada, empuja primero un milímetro hacia el lóbulo para “romper” la tensión y luego tira hacia fuera.

Si el disco es ancho o de silicona, pellízcalo desde los bordes para no deformarlo. No tires del disco a media altura: puede desgarrarse.

Tuerca roscada (screw back)

Sujeta el frontal y gira la tuerca en sentido antihorario con movimientos pequeños. No fuerces si ofrece resistencia. Si está dura, aplica una gota de solución salina o un poco de aceite mineral en la rosca, espera un minuto y vuelve a intentarlo.

Evita usar herramientas metálicas que puedan marcar la rosca. En caso de atasco importante, acude a un joyero o a un piercer.

Tuerca con bloqueo o “safety back”

Estas tuercas de seguridad suelen “hacer clic” al cerrar y requieren liberar un mecanismo. Identifica si tiene pestañas laterales o una pieza interior que se presiona.

Sujeta el frontal. Con la otra mano, presiona ligeramente las pestañas para desbloquear. A la vez, tira de la tuerca hacia fuera en línea recta. Si no tiene pestañas, prueba a empujar la tuerca un poco hacia el lóbulo y luego tira suavemente.

Algunas tuercas combinan metal y silicona. En ese caso, pellizca la base metálica, no la parte blanda. Mantén el movimiento recto para no doblar el poste.

Cierre plano tipo labret

Menos común en el lóbulo, pero presente en piercings. La placa plana queda detrás y la bola o motivo se enrosca delante. Para retirarlo, sujeta la placa trasera con la punta de los dedos, gira la bola frontal en sentido antihorario y saca el poste con suavidad.

Si la placa se escurre, usa una gasa para mejorar el agarre y evitar pellizcar la piel.

Cierres con bisagra

Localiza la bisagra y el punto de encaje. Suele bastar con tirar de las dos mitades en direcciones opuestas hasta oír el “clic” de apertura.

Abre con delicadeza, sin forzar el metal. Retira el aro deslizando el pasador con un movimiento suave. Para volver a ponerlo, alinea el pasador con la muesca y presiona hasta que haga “clic”.

Si no abre, revisa si hay restos de laca, jabón o crema en el encaje. Límpialo con una gasa humedecida y vuelve a intentarlo.

Cierres de gancho pastor

Sujeta el frontal para estabilizar. Tira del gancho hacia abajo y hacia atrás a la vez, siguiendo la curva natural del alambre.

Si el extremo está plegado hacia dentro para mayor seguridad, enderézalo un poco con la yema de los dedos antes de extraerlo. Hazlo sin pinzas para no marcar el metal.

Guárdalos en un soporte o con tapones de silicona para evitar pérdidas cuando no los lleves.

Cierres de palanca

Localiza la palanca en la parte posterior. Con el pulgar e índice, levántala hasta abrir el aro por completo. Mantén el frontal sujeto para que no bascule.

Una vez abierta, extrae el pendiente con cuidado. Al volver a ponerlo, comprueba que la palanca encaja sin holguras y que no pellizca la piel.

Si la palanca está dura, no la fuerces. Una gota de agua jabonosa puede ayudar a desbloquearla. Seca bien el cierre después.

Cierres de clip

Identifica el punto de presión del clip. Sujeta el frontal del pendiente con una mano y, con la otra, presiona la parte móvil del clip para abrirlo.

Retíralo en línea recta, sin girarlo. Si aprieta demasiado, ajusta el clip con un protector de silicona o consulta a un joyero para aflojarlo ligeramente.

Evita llevarlos muchas horas seguidas si te marcan el lóbulo. Alterna con pendientes más ligeros.

Casos y situaciones adicionales

A veces, los pendientes se “resisten”. La clave es actuar con calma, lubricar si es necesario y no forzar la perforación. Aquí tienes soluciones para problemas comunes.

¿Cómo quitar pendientes que se han quedado atascados?

Aplica suero fisiológico o una solución salina alrededor del orificio y en la tuerca. Deja actuar dos o tres minutos. Sujeta el frontal y prueba a girar el cierre unos milímetros a cada lado.

Si sigue sin moverse, utiliza una gasa para mejorar el agarre y repite el intento. Evita herramientas metálicas. Si persiste, acude a un profesional.

¿Cómo quitar pendientes con cierre redondo?

Algunas tuercas redondas se desenroscan. Sujeta la parte frontal y gira la tuerca en sentido antihorario, siempre con movimientos cortos. Cuando notes que cede, tira con suavidad en línea recta.

Si el diseño es de presión con disco redondo, tira del disco desde el borde, no desde el centro, para no deformarlo.

¿Cómo quitar pendientes si llevas uñas largas?

Mejora el agarre con una goma de borrar limpia o un trozo de guante de látex. También puedes usar pinzas de punta recubierta de silicona. Evita pinzas metálicas sin protección, que pueden arañar el metal.

Trabaja frente a un espejo de aumento y con buena luz. Ve despacio y descansa si te fatigas.

¿Cómo quitar pendientes por primera vez?

Sé paciente y muévete con delicadeza. Si el pendiente se resiste o el piercing está muy sensible, no insistas. Pide ayuda a alguien de confianza o visita a un profesional del piercing o a un joyero.

Si el piercing es reciente, sigue siempre las indicaciones de cuidado de tu perforador y respeta los tiempos de cicatrización.

Pendientes en niños y bebés

No tires nunca del lóbulo ni del pendiente. Sujeta el frontal, desbloquea la tuerca con la otra mano y retira en línea recta. Si hay inflamación, consulta con un pediatra o un profesional del piercing.

Trabaja con calma y con el niño sentado. Evita cambiar los pendientes cuando esté cansado o inquieto.

Pendientes con protectores de silicona

Los discos de silicona mejoran la sujeción y reparten el peso. Para retirarlos, sujeta el frontal y pellizca el borde del disco. Sácalo con un movimiento recto. Si se adhiere, humedece con una gota de agua tibia.

No tires del centro del disco para evitar que se rompa.

Si el lóbulo está inflamado o sensible

No fuerces el cierre. Aplica compresas tibias durante unos minutos para aliviar y reblandecer secreciones. Limpia con suero fisiológico y vuelve a intentarlo con mucha suavidad.

Si hay dolor intenso, calor local, enrojecimiento marcado o supuración, busca atención sanitaria.

Cómo cuidar tus orejas después de quitarte los pendientes

Una buena rutina de cuidado evita irritaciones y ayuda a mantener sanas las perforaciones. No hace falta complicarse, pero sí ser constante y suave.

Lava los lóbulos con agua tibia y un jabón suave. Seca con una toalla limpia o una gasa sin frotar. La limpieza debe ser delicada, sobre todo si la perforación es reciente.

Usa suero fisiológico o una solución salina para limpiar la zona de forma puntual. Puedes prepararla en casa con un vaso de agua y media cucharadita de sal, siempre que el agua sea potable y esté tibia.

Si tu perforación es reciente, evita el alcohol y el agua oxigenada sobre la piel, ya que resecan e irritan. Resérvalos, en su caso, para desinfectar la joya, no el tejido.

Si hay pequeñas rozaduras, puedes aplicar una capa fina de pomada antibiótica durante uno o dos días. Hazlo con las manos limpias o con un bastoncillo. Si notas reacción, suspende y consulta.

No manipules el orificio sin necesidad. Evita tocarte las orejas durante el día, especialmente con las manos sucias. Retira el exceso de productos capilares de la zona del lóbulo.

Desinfecta los pendientes antes de volver a ponértelos. Lava con agua y jabón, aclara bien y seca. Si el material lo permite, pasa un algodón con alcohol por la parte que atraviesa el lóbulo y deja secar al aire.

Observa posibles signos de irritación: enrojecimiento persistente, dolor, calor o secreción. Si empeoran o no ceden en 48 horas, busca asesoramiento médico o de un perforador cualificado.

Si vas a practicar deporte o a nadar, retira los pendientes cuando sea posible. El cloro, el sudor y los enganches aumentan el riesgo de irritación. Vuelve a ponértelos cuando la piel esté limpia y seca.

Pendientes fáciles de llevar: aros pequeños para el día a día

Cuando domines cómo quitar y poner cierres de seguridad, quizá te apetezca optar por piezas cómodas que no den trabajo. Una opción práctica son los aros huggie con bisagra, que se abren y cierran con un simple “clic”.

Como referencia, el set de aros huggie Senteria en plata de ley 925 ofrece varias tallas y un cierre con bisagra fiable. Al ser de plata, se limpian con facilidad y son una apuesta segura para uso cotidiano.

Más allá de este ejemplo, fíjate en tres aspectos al elegir: que el cierre abra y cierre sin holguras, que el tamaño sea proporcional a tu lóbulo y que el material te resulte cómodo. Prioriza acabados lisos para evitar enganches.

Si tienes piel sensible, valora materiales hipoalergénicos como titanio, oro de 14 quilates en adelante o acero quirúrgico. Y recuerda: la comodidad diaria suele pesar más que cualquier tendencia.

Conclusión

Aprender a quitarse los pendientes con cierre de seguridad te ayudará a cuidar tus orejas y tus joyas. Con manos limpias, movimientos suaves y algo de paciencia, el proceso se vuelve sencillo.

Identificar el tipo de cierre es la mitad del trabajo. La otra mitad es no forzar y saber cuándo pedir ayuda. Si dudas, un joyero o un perforador profesional pueden asistirte en minutos.

Tras retirar los pendientes, limpia la zona, desinfecta las piezas y guarda cada par en su sitio. Así evitarás pérdidas, enredos y sorpresas la próxima vez que quieras usarlos.

Preguntas frecuentes

Aquí tienes respuestas claras a las dudas más habituales sobre cómo quitar pendientes con cierres de seguridad y mantener tus orejas en buen estado.

¿Cada cuánto debo quitarme los pendientes?

Retíralos al menos una vez por semana para limpiar la joya y la perforación. Evitarás acumulación de suciedad y mantendrás el brillo. Si tu piercing es reciente, respeta el periodo de cicatrización indicado por tu perforador y no los quites antes de tiempo.

En el día a día, quítatelos para dormir si te resultan molestos o si el cierre puede clavarse.

¿Debo quitarme el pendiente si me duele?

Sí. El dolor puede indicar alergia, irritación, presión del cierre o inicio de infección. Retira el pendiente con calma, limpia la zona con suero fisiológico y observa la evolución.

Si el dolor persiste, hay enrojecimiento intenso o supuración, consulta a un profesional de la salud. Evita volver a poner la misma pieza sin limpiarla adecuadamente.

¿Pasa algo si nunca cambio de pendientes?

No es lo ideal. Con el uso continuado se acumulan residuos y bacterias, y la pieza se desgasta. Alternar pendientes permite limpiarlos con regularidad y descansar la perforación.

Establece una rutina: límpialos y déjalos secar al aire antes de guardarlos. Así alargarás la vida de tus joyas y reducirás el riesgo de irritación.

¿Cómo quitar pendientes de inicio con tuerca mariposa?

Sujeta el frontal con firmeza. Con el pulgar y el índice de la otra mano, pellizca la mariposa y deslízala hacia el extremo del poste. Cuando se afloje, tira con suavidad para retirarla.

Evita los tirones bruscos. Si no se mueve, aplica suero fisiológico, espera un minuto y vuelve a intentarlo con calma.

¿Cómo saber si mi tuerca es de seguridad?

Observa la parte trasera. Si ves pestañas, un anillo interior o notas un “clic” marcado al cerrar, probablemente sea una tuerca de seguridad. Algunas combinan metal con un forro de silicona ancho.

Al retirarla, suele requerir presionar o liberar ese mecanismo antes de tirar. Si dudas, pide al joyero que te muestre cómo funciona tu modelo.

¿Puedo usar alcohol para aflojar un cierre?

Puedes usar alcohol en la joya, no en la piel irritada. Aplica una pequeña cantidad con un bastoncillo en la rosca o en la tuerca y deja secar. Para la piel, mejor solución salina o agua tibia con jabón suave.

Si la perforación es reciente, evita el alcohol sobre el tejido hasta que esté cicatrizada.

¿Qué hago si se parte una tuerca de silicona?

Mantén la calma. Sujeta el frontal y retira con cuidado los restos visibles con los dedos. No uses objetos punzantes. Lava la zona con agua tibia y jabón, seca y, si queda material atascado, acude a un profesional.

Sustituye la tuerca por otra nueva de calidad y revisa periódicamente su estado.

¿Cómo guardar los pendientes para que no se enreden?

Guárdalos por pares y con el cierre puesto. Usa un joyero con compartimentos o pequeñas bolsas individuales. Para los de gancho, colócalos en una tarjeta perforada o añade tapones de silicona.

Evita la humedad y los cambios bruscos de temperatura. Si son de plata, guarda sobres anticorrosión en el joyero.

¿Cuándo debo acudir a un profesional?

Si el cierre no se mueve pese a lubricar, si hay dolor agudo, inflamación marcada, sangrado persistente o signos de infección, busca ayuda. Un joyero o un perforador pueden retirar el pendiente sin dañar el lóbulo.

También conviene acudir si tienes dudas sobre el mecanismo o si el poste parece doblado.

¿Qué materiales son más cómodos para piel sensible?

Titanio grado implante, oro de 14 quilates o superior, platino y acero quirúrgico suelen dar buen resultado. Evita aleaciones con níquel si eres sensible. Si notas picor o enrojecimiento, cambia de material y observa la evolución.

Mantén siempre la higiene de la pieza, sea cual sea el material elegido.