Los pendientes pasantes ofrecen una vuelta de tuerca a la joyería clásica para las orejas. Se reconocen por sus cadenas finas, pensadas para deslizarse a través del lóbulo con suavidad. Son versátiles y encajan igual de bien con un vaquero y una camiseta que con un vestido elegante, lo que explica que se hayan ganado un sitio fijo en muchos joyeros.
En las próximas líneas encontrarás qué son exactamente, por qué resultan tan prácticos y cómo ponértelos con estilo. Si buscas renovar tus accesorios o simplemente te intrigan esta clase de pendientes, aquí tienes una guía clara para escogerlos y combinarlos según tu gusto.
Qué son los pendientes pasantes
Antes de entrar en materias prácticas, conviene aclarar el concepto. Los pendientes pasantes, también llamados “thread-through” o “pull-through”, consisten en una cadena fina que se enhebra por la perforación y queda colgando a ambos lados del lóbulo. No llevan tuerca ni cierre tradicional: la propia caída los mantiene en su sitio.
Suelen estar hechos de metales nobles, como oro o plata, y pueden rematar con un charm, una barra o una pequeña gema. Su encanto está en el movimiento: al caminar o girar la cabeza, la cadena acompaña el gesto y aporta un brillo sutil sin robar protagonismo al conjunto.
El diseño minimalista favorece una estética pulida y contemporánea. Bien elegidos, combinan con casi todo, desde looks relajados hasta atuendos formales. Además, dan juego para adaptar la longitud visible en cada oreja y crear efectos asimétricos o más clásicos, según prefieras.
Para orientarte, estas son sus piezas más habituales: - Cadena o hilo pasante: la parte que atraviesa el lóbulo. - Barra, placa o “U-bar”: elemento rígido que ayuda a equilibrar. - Tope de silicona o pequeño freno: evita deslizamientos accidentales. - Adorno final: una gema, un motivo geométrico o una perla.
Ventajas de llevar pendientes pasantes
Una vez los pruebas, es fácil entender su popularidad. Reúnen comodidad, ligereza y un estilo discreto que encaja en múltiples situaciones. Estas son sus ventajas más comentadas por quienes los usan con frecuencia:
- Comodidad real. Al prescindir de tuercas y piezas voluminosas, apenas se notan. La cadena, si está bien pulida, se desliza sin molestar y evita la presión típica de otros cierres.
- Ajuste personalizable. Puedes mostrar más o menos cadena, según el día o el look. Esta libertad multiplica sus posibilidades de uso.
- Estética minimalista. Su silueta limpia se adapta a distintas edades y estilos, sin resultar estridente ni aburrida.
- Opciones hipoalergénicas. En oro, plata de ley, titanio o acero quirúrgico, son una opción segura para pieles sensibles, siempre que el metal sea de calidad.
- Movimiento elegante. La cadena aporta dinamismo y luz sin caer en lo recargado. Es un detalle que suma sin dominar.
- Compatibles con varias perforaciones. Permiten “trenzar” a través de dos agujeros cercanos o combinar con ear cuffs, aros finos y topos.
Como ocurre con cualquier diseño, también tienen sus matices. Al ser cadenas, pueden engancharse con bufandas, peines o cremallera si no pones atención. Más adelante te contamos cómo evitarlos y en qué momentos conviene retirarlos.
Cómo llevar pendientes pasantes
Ponértelos es muy sencillo, pero hay pequeños trucos que marcan la diferencia. Si los sigues, ganarás comodidad, equilibrio y seguridad, sobre todo al principio.
Paso 1: Prepara tus pendientes pasantes
Desenreda las cadenas y verifica que los extremos estén lisos. Un acabado redondeado o pulido evita raspones al pasar por el agujero. Si los acabas de comprar, límpialos con un paño suave para retirar restos de fábrica o polvo.
Lávate las manos antes de manipularlos. Si la perforación es nueva o tiendes a irritarte, puedes aplicar suero fisiológico alrededor del lóbulo. Así facilitas el paso y reduces roces innecesarios.
Paso 2: Introduce el pendiente con suavidad
Sujeta el extremo de cadena pensado para atravesar el lóbulo. Pásalo con cuidado, sin forzar, hasta que el adorno o la barra queden a la altura aproximada que buscas. Si notas resistencia, retrocede un poco y vuelve a intentarlo. No empujes con brusquedad para no irritar el orificio.
Si tu pendiente tiene una pequeña barra curva en la parte central, colócala de forma que abrace el lóbulo. Esta pieza ayuda a equilibrar el peso y evita que la cadena se deslice demasiado.
Paso 3: Ajusta la longitud visible
Una vez dentro, regula la cantidad de cadena que queda delante y detrás. Puedes dejar un tramo corto y discreto por delante y más longitud detrás, o equilibrarlos a partes iguales. Para un efecto más marcado, deja caer varios centímetros por el frente. Si buscas discreción, muestra solo un hilo pequeño.
El truco es encontrar la longitud que te resulte estable. Si queda demasiado larga y ligera, puede moverse más de la cuenta; si es muy corta, puede rozar el lóbulo. Haz pequeñas pruebas frente al espejo.
Paso 4: Asegura y personaliza
Algunos modelos incluyen un minitope de silicona. Deslízalo con cuidado por la cadena, hasta apoyarlo contra la parte posterior del lóbulo. No lo aprietes en exceso: basta con que evite deslizamientos. Si tus pendientes no traen tope, puedes usar un tope universal pequeño de silicona, siempre de buena calidad.
Para un toque distinto, prueba a cruzar la cadena por dos perforaciones cercanas en una misma oreja. Este “entrelazado” crea una línea fina y alargada que estiliza. También puedes combinarlos con un aro pequeño o un topo minimalista en el segundo agujero.
Paso 5: Comprueba el conjunto
Gira la cabeza, sonríe y mira el conjunto con el peinado que vayas a llevar. Si usas bufandas, cuellos altos o prendas con cremalleras, verifica que la cadena no se enganche. Ajusta la longitud si notas que se acerca demasiado a la ropa.
Si te tocas mucho el pelo o llevas melena suelta, es mejor dejar menos cadena por la parte trasera. Así reduces la probabilidad de enganches al peinarte o al poner y quitar suéteres.
Ideas de estilo para distintas ocasiones
Los pasantes admiten muchas combinaciones. Lo importante es mantener la coherencia con tu ropa, tu peinado y el resto de joyas. Estas propuestas pueden servirte de guía, sin necesidad de complicarte.
- Oficina y reuniones. Elige metales lisos y líneas limpias. Deja unos dos o tres centímetros por delante y un poco menos por detrás. Combínalos con anillos finos y un reloj sencillo.
- Fin de semana relajado. Atrévete con cadenas algo más largas y algún charm pequeño. Quedan bien con camisas abiertas, camisetas lisas y vaqueros.
- Eventos formales. Unos pasantes en oro, con perla o circonitas pequeñas, elevan al instante un vestido sencillo. Ajusta la longitud para que no compitan con el escote.
- Peinados recogidos. Saca partido a la nuca despejada con una caída más larga. Si llevas moño o coleta alta, la cadena estiliza el cuello.
- Melena suelta. Prefiere diseños muy pulidos y ligeros. Evita charms con aristas si te peinas a menudo con los dedos.
- Combinaciones y “ear stacking”. Mezcla metales con criterio: plata con rodio y acero, u oro amarillo con oro rosa. Si llevas varias piezas, mantén un elemento común, como la forma o el acabado.
Consejos para elegir unos pendientes pasantes
A la hora de elegir, no todo es estética. La calidad del metal, el acabado de la cadena y el peso influyen en la comodidad y en la durabilidad. Estas pautas te ayudarán a acertar sin caer en compras impulsivas.
Materiales: salud y durabilidad
- Oro de 14 o 18 quilates. Buena opción para uso frecuente. Si tu piel es sensible, prioriza aleaciones sin níquel. El oro amarillo suele ser más amable con alergias que el oro blanco con baño de rodio.
- Plata de ley 925. Aporta brillo y es más asequible. Con el tiempo puede oscurecerse, pero se limpia bien. Busca piezas con buen pulido y, si es posible, baño de rodio para retrasar el deslustre.
- Titanio de grado implante (ASTM F-136). Es de lo más hipoalergénico y ligero. Recomendable si has tenido reacciones al metal.
- Acero quirúrgico (ASTM F-138). Resistente y con buen precio. Funciona bien si no tienes alergia al níquel.
- Baños y chapados. El baño dorado común se desgasta antes; el vermeil (plata con baño de oro de 2,5 micras o más) dura más. Si quieres color dorado y buen precio, elige vermeil de calidad.
Elige siempre superficies bien pulidas. Una cadena con rebabas puede irritar la perforación. Si compras online, fíjate en las reseñas que mencionan la suavidad del paso por el lóbulo.
Longitud, peso y grosor
- Longitud. Los pasantes suelen medirse por la longitud total de la cadena. Entre 5 y 12 cm cubren la mayoría de estilos. Para diario, 7–9 cm suelen resultar prácticos.
- Peso. Cuanto más ligeros, mejor para el lóbulo. Como referencia, muchas personas se sienten cómodas con pares que no superan los 2 g en total.
- Grosor del hilo. La mayoría de perforaciones de lóbulo están en calibre 20 (0,8 mm) o 18 (1,0 mm). Un hilo de alrededor de 0,6–0,8 mm suele pasar sin problema y ofrece estabilidad.
Si tu perforación es reciente o sensible, evita diseños demasiado pesados o largos. Empieza por piezas ligeras, observa cómo te sientan y ve ajustando con el tiempo.
Cadena y acabado
- Tipo de cadena. Las cadenas “cable” o de eslabón fino suelen deslizar bien. Las tipo “serpiente” quedan muy pulidas, pero pueden ser más rígidas. Las de caja aportan brillo, aunque requieren buen pulido para no rozar.
- Extremos redondeados. Fíjate en que el extremo pasante esté suavizado. Es una de las claves del confort.
- Verificación visual. Si al sacarlos ves zonas ásperas o deformadas, líjalas suavemente con una lima de joyería o consulta con el establecimiento.
Diseño y adorno
- Minimalistas. Una bolita, una barra o un pequeño aro al final estilizan sin recargar. Funcionan bien para el día a día y para combinar con otras piezas.
- Con gemas. Circonitas, perlas o piedras de color añaden luz. Útiles para eventos o para elevar un look básico. Evita garras prominentes si te peinas mucho.
- Asimetrías. Un pasante liso en una oreja y un pequeño charm en la otra aportan interés sin resultar exagerados. No es necesario que ambas piezas sean idénticas.
Si sueles mezclar metales, compra un par en tu tono principal y otro en tu tono secundario. Tendrás más juego sin acumular piezas que apenas usas.
Sistema de sujeción
- Sin tope. Es la versión más pura y ligera. Adecuada si ajustas bien la longitud y no haces movimientos bruscos.
- Con tope de silicona. Añade seguridad, sobre todo en transporte o al llevar bufandas. Elige topes discretos y de buena calidad.
- Con barra o pieza en “U”. Ayuda a que la cadena no se desplace sola. Suele ser cómoda para quienes empiezan.
No es necesario gastar más por accesorios extra si no los necesitas. Empieza por lo esencial, prueba en tu rutina y decide si te hace falta un tope o una barra de equilibrio.
Versatilidad y uso real
Piensa en tu día a día. Si vas en moto, trabajas con niños o practicas deportes de contacto, puede que prefieras longitudes más cortas o reservar los pasantes para momentos tranquilos. Si viajas mucho, unos minimalistas en metal sólido te harán el papel en casi cualquier situación.
Al valorar la compra, no solo mires la foto. Pregúntate con qué ropa de tu armario los combinarías y en qué ocasiones los llevarías de verdad. Esa simple prueba evita compras poco prácticas.
Seguridad, molestias y cuándo evitarlos
Bien usados, los pasantes son seguros y agradables. Aun así, conviene tener presentes algunas recomendaciones claras, sobre todo si tu piel es delicada o llevas perforaciones recientes.
- Perforaciones nuevas. Espera a que cicatricen por completo antes de usar pasantes. En esa fase inicial, es preferible un pendiente con poste recto, metal hipoalergénico y cierre seguro.
- Deportes y movimiento. Evita llevarlos en actividades con riesgo de enganche: fútbol, baloncesto, danza con pelo suelto o escalada. En gimnasios, valora quitártelos por precaución.
- Niños y mascotas. Si un bebé o un gato juguetón puede tirar de ellos, mejor elige otra pieza o reduce al mínimo la longitud visible.
- Prendas y accesorios. Bufandas, cuellos altos, capuchas, cascos o mascarillas pueden engancharse. Si los llevas, ajusta la cadena o retira los pendientes.
- Descanso. Si sueles moverte mucho al dormir, plantéate quitarlos por la noche. La cadena puede enredarse en el pelo o en la almohada.
Ante enrojecimiento persistente, dolor o secreción, retíralos y deja descansar la perforación. Si el problema continúa, consulta con un profesional.
Cuidado, limpieza y guardado
Un mantenimiento sencillo alarga la vida de tus pendientes y cuida la piel. No hace falta complicarse: con unos pasos básicos es suficiente.
- Limpieza regular. Pasa un paño suave tras cada uso, sobre todo si ha habido sudor, cosméticos o perfumes. Para una limpieza más profunda, usa agua tibia y jabón neutro. Seca muy bien.
- Productos a evitar. Quita los pendientes antes de piscinas, mar, duchas y sauna. El cloro, la sal y los cambios bruscos de temperatura acortan la vida de los baños y oscurecen la plata.
- Orden y protección. Guarda cada par en su bolsita o cajita para evitar enredos y arañazos. Si es plata, las bolsas antitarnish ayudan a frenar el deslustre.
- Revisión periódica. Comprueba que no haya zonas ásperas ni deformaciones en la cadena o en el adorno. Si detectas algo, repáralo antes de volver a usarlos.
Tratar con cuidado las piezas de vermeil o chapado dorado prolonga su aspecto original. Si notas que el baño se ha ido, puedes rechaparlos en joyería.
Errores comunes y cómo evitarlos
- Forzar la perforación. Si la cadena no pasa con facilidad, no insistas. Cambia de pendiente o consulta a un profesional.
- Usar longitudes excesivas en el día a día. Cuanto más cuelgan, más riesgo de enganches. Reserva las cadenas largas para momentos tranquilos.
- Descuidar el material. Un baño de mala calidad se desgasta rápido. Si tienes la piel sensible, prioriza titanio, oro de buena ley o plata con rodio.
- No limpiar tras hacer deporte. El sudor y los cosméticos acumulados pueden irritar. Un paño y un minuto marcan la diferencia.
- Mezclar demasiadas piezas sin criterio. Si apilas varios pendientes y ear cuffs, mantén un nexo común. El resultado será más armónico.
Conclusión
Los pendientes pasantes combinan ligereza, movimiento y una estética muy actual. Son una forma sencilla de sumar interés a un conjunto sin sobrecargarlo. Si entiendes cómo funcionan, conoces sus ventajas y eliges materiales fiables, tendrás una pieza versátil para años.
La clave está en adaptar la longitud y el diseño a tu rutina. Con unos modelos minimalistas para diario y un par con detalle para ocasiones especiales, cubrirás la mayoría de situaciones. Bien cuidados y con un uso consciente, los pasantes se convierten en ese accesorio que apetece repetir por lo cómodos y favorecedores que resultan.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se quitan los pendientes pasantes?
Tómalos por el extremo posterior y tira con suavidad hasta deslizar toda la cadena. Si notas rozadura, puedes humedecer ligeramente la zona con suero fisiológico. Evita los tirones bruscos y comprueba que el extremo pasante esté liso, sin aristas.
Si usas tope de silicona, retíralo primero. Guárdalos en pareja para evitar enredos. Si el adorno tiene garras, presta atención al pelo o a la ropa al quitarlos.
¿Se pueden dejar puestos los pendientes pasantes?
Puedes dejarlos puestos durante periodos largos si son ligeros y de material hipoalergénico. Aun así, es recomendable retirarlos para dormir si te mueves mucho, y siempre antes de practicar deporte o nadar. También conviene quitarlos al ponerte o quitarte prendas ceñidas al cuello.
Dales un descanso de vez en cuando para limpiar la cadena y airear la perforación. La higiene regular previene irritaciones y alarga la vida de la pieza.
¿Son seguros los pendientes pasantes?
Sí, en general lo son. Están diseñados para ser livianos y respetuosos con el lóbulo. Asegúrate de que el metal te sienta bien y de que el extremo pasante esté pulido. Ajusta la longitud para evitar enganches con ropa y accesorios.
Si tienes la piel sensible, prioriza titanio, oro de buena ley o plata con rodio. Y recuerda: si hay dolor o enrojecimiento persistente, retíralos y consulta a un profesional.
¿Se pueden usar con varias perforaciones?
Sí, y quedan muy bien. Puedes pasar la cadena por dos agujeros cercanos para un efecto “trenzado”. Otra opción es llevar el pasante en el primer agujero y un aro o un topo en el segundo. Mantén la coherencia en los metales o en la forma para un resultado limpio.
Evita cruzar la cadena entre perforaciones demasiado distantes, porque tirará del lóbulo. Si ves tensión, vuelve a una colocación simple.
¿Pueden estirar el agujero del lóbulo?
Si son demasiado pesados o los llevas muy largos con frecuencia, podrían contribuir a la distensión del lóbulo con el tiempo. La prevención es sencilla: elige piezas ligeras y alterna longitudes. Si notas sensibilidad, reduce la caída o descansa unos días.
Ante señales de desgarro o adelgazamiento del lóbulo, deja de usarlos y consulta con un profesional del piercing o con tu médico.
¿Puedo ducharme con pendientes pasantes?
No es recomendable. El agua y los jabones pueden dejar residuos en la cadena, y el cloro o la sal afectan a baños y chapados. Además, al enjabonarte es fácil enganchar la cadena con los dedos o la toalla. Lo mejor es quitarlos antes y volver a ponértelos con la piel seca.
¿Dan problemas en controles de seguridad?
Los modelos pequeños y de metal fino rara vez activan detectores. Aun así, en controles aeroportuarios pueden pedirte que te los quites. Si sueles viajar, lleva unos topes de silicona para quitarlos y guardarlos rápido, o elige un par muy discreto ese día.
¿Cómo elijo la longitud adecuada para mi rostro?
- Rostros redondos. Longitudes medias o largas afinan y alargan visualmente.
- Rostros alargados. Una caída más corta, con adorno a media altura, equilibra mejor.
- Rostros corazón o triángulo invertido. Un pequeño charm o una perla al final suavizan el conjunto.
Prueba frente al espejo con distintas caídas. Pequeños cambios de uno o dos centímetros marcan la diferencia.
¿Qué hago si la cadena se enreda con el pelo?
Reduce la longitud por la parte posterior y evita charms con aristas. Peina y fija el cabello antes de ponértelos si vas con melena suelta. Si se enreda, no tires: desenreda con calma y, si hace falta, pide ayuda para evitar tirones en el lóbulo.
¿Puedo mezclarlos con otras joyas sin recargar?
Sí, con medida. Escoge un hilo conductor: mismo metal, misma forma o mismo acabado. Por ejemplo, pasantes lisos en plata con un aro fino y un anillo minimalista. Si el pasante lleva una gema, deja el resto más sobrio.
Menos es más: si la cadena ya aporta movimiento, no hace falta sumar piezas muy llamativas alrededor.
¿Qué cadenas son más cómodas?
Las cadenas “cable” finas suelen ser la opción más polivalente y suave. Las tipo serpiente ofrecen un acabado muy pulido y deslizante, aunque pueden ser más rígidas. Cualquiera que elijas, prioriza que el extremo pasante esté bien redondeado y la cadena no tenga rebabas.
Si puedes, prueba la sensación al pasarla por el dedo. Una cadena suave al tacto suele ser amable con el lóbulo.
¿Cómo evito perderlos?
Ajusta la longitud para que no se desplacen con facilidad y usa topes de silicona cuando viajes o lleves bufandas. Revísalos de vez en cuando, sobre todo si has tenido enganches. Guardarlos siempre en su bolsita por parejas evita extravíos y enredos.
Si pierdes uno, no tires el otro. Muchas firmas permiten comprar una pieza suelta o recomponer el par con un diseño compatible.
Con estos consejos, los pendientes pasantes dejan de ser una rareza y pasan a ser un recurso fácil y estiloso en tu día a día. Prueba distintas longitudes, combina con criterio y, sobre todo, prioriza la comodidad. Cuando el metal, el acabado y el peso acompañan, apenas notas que los llevas y, sin embargo, elevan cualquier look.